Samayoa, Francisco Arturos.f@ues.edu.sv2025-12-042025-12-041956https://hdl.handle.net/20.500.14492/32665Tesis (Doctorado en Ciencias Jurídicas) -- Universidad de El Salvador, 1956Ni la severidad en los castigos, ni la persistencia en infligir los pueden servir a un personal inteligente para ganar la voluntad de los penados. A esto último he tenido por todos los medios durante mi mando, y los excelentes resultados que siempre me ha producido este proceder y su poderosa influencia en el desenvolvimiento del plan, me ha convencido plenamente de que lo más pernicioso y falta para todo linaje de reformas son el exceso y la dureza en los castigos. Debe se de constante y universal aplicación en todos los lugares la máxima de degradar al criminal más de lo que el se ha degradado con su origen. El respeto de sí mismo es uno de los más poderosos sentimiento del corazón humano, a la vez que el mas personal, y quien no le aplica en el grado conveniente y de acuerdo con las circunstancias mediante el trabajo y el estímulo, no conseguirá su objeto, aunque imponga los más severos castigos. El objeto moral de los establecimientos penales debe consistir más en corregir que en castigar; en recibir hombres holgazanes y mal intencionados y devolver a la sociedad, en el grado posible, ciudadanos honrados y laboriosos: (Coronel Montesionos).esAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 InternationalSistemaPenitenciarioReformasCastigosProcesosCriminalSistema Penitenciarios. Realidad Penitenciaria en El Salvador y la necesidad de su reformaThesis